Carisma de Fundador
La obra del p. Moisés a través del tiempo
La experiencia del Espíritu, que el P. Moisés recibió como don, no solo género en él un estilo de vida personal, que irradiaba como “Apóstol de la Bondad”, sino que además generó a través de él un Carisma que Dios ha querido donar a su Iglesia para renovarla en un momento concreto de la historia, pero que a su vez perdura en el tiempo.
1. Gestación de su obra de caridad
El p. Moisés un hombre de una profunda espiritualidad, también veía, era consciente y se dejó tocar por la realidad que atravesaba el país en aquella época, que era poco alentador ya que se dejaban ver los vestigios de la persecución religiosa (1927 – 1929) como la orfandad, la pobreza extrema; ante lo cual impulsado por el Espíritu Santo a dar una respuesta de amor filial al Padre y al prójimo, tanto en el orden material, humano-social, como en el orden espiritual, ha querido colaborar con Cristo siendo instrumento en la obra de salvación del hombre íntegro. La Obra de Caridad se comenzó a gestar desde el confesionario, donde impulsaba a sus dirigidas a que cimentadas en una intensa vida interior hicieran obras de caridad con los pobres.
A partir del carisma de la Infancia Espiritual que recibió el p. Moisés, fundo la congregación religiosa femenina de Misioneras de la Caridad de María Inmaculada, el 29 de marzo de 1934, jueves santo, en la ciudad de México en la capilla de la Inmaculada anexa al Templo expiatorio de San Felipe de Jesús, en su inicial inspiración no pretendía ser una congregación religiosa, sino una obra de caridad que llegara a donde las religiosas no podían llegar y tendiera la mano a todo el que la necesitara: pobre, niño, enfermo, anciano; su ideal desde el inicio ha sido la caridad en todas sus formas, ahí donde haya una necesidad. Las señoritas Amalia Garduño y Teresa Martínez, fueron las dos primeras hermanas con las que inicio la Congregación que poco a poco fue creciendo, y con ello aumentando la conciencia del p. Moisés de haber recibido un don para compartir y por lo tanto ser el portador de un carisma, él lo expresa así:
La misión que Dios puso en mí al traerme al mundo es precisamente la de intensificar el espíritu del olvido propio, de la humildad en lo natural y en lo sobrenatural. Quizá si Dios me hubiera propuesto esto, hubiera yo dicho “NO”, pero Dios me fue llevando, sin duda. Claro que ustedes, como mis hijas, son mis queridas “colaboradoras”, las “continuadoras” que darán mucha gloria a Nuestro Señor. (HASAP II, 307-308)
¿Qué os dejo? ¿Sabéis que os dejo? Mi propio espíritu ese camino de pequeñez, de abandono, eso os dejo. Nadie como vosotras ha recibido mi propio espíritu, […] espíritu de humildad y caridad. (HASAP III, 126).
2. MCMI: fruto y proyección de la vida y obra del p. Moisés.
La misión que Dios le confió al p. Moisés a través de su vida y obra, sigue perdurando y dando frutos a través de las Misioneras de la Caridad de María Inmaculada, en la vivencia del carisma por cada una de las hermanas que forman la congregación, pero también en cada uno de los destinatarios de su misión en los diferentes apostolados.
El carisma de las MCMI es «Vivir y trasmitir la Filiación divina desde el espíritu de pequeñez, haciendo siempre la voluntad del Padre [a través de la caridad]» (Const. 3), siendo llamadas a contemplar a Jesús Hijo amado, pequeño y complaciente del Padre, por lo cual el P. Moisés les ha dejado el lema las palabras de Jesús: «Hago siempre el agrado de mi Padre» (Jn 8,29).
Su misión es «ayudar a nuestros hermanos a descubrir, aceptar y vivir en conciencia, la filiación amorosa de Dios en cada momento de su vida» (Const. 5), por medio de los apostolados de la educación, salud y pastoral misionera, donde buscamos dignificarlos en su ser de hijos de Dios y juntos construir la fraternidad testimoniando la caridad de Dios. (Const. 12).
El 1º de mayo de 1949 las MCMI, han sido reconocidas como Congregación religiosa de derecho Diocesano y el 4 de agosto de 1975, Pablo VI concedió la aprobación Pontificia. La congregación ha ido creciendo y ampliando su campo de acción misionera, actualmente están presentes en: México (1934), Guatemala (1966), Kenia (1970), Estados Unidos (1985), Chile (2004), Perú (2013), Nicaragua (2019) e Italia (estudiantes desde 2008).
El p. Moisés tenía un gran amor filial para María, ella fue su Madre, maestra de vida espiritual y apoyo en el camino, ella a través de su vida enseña el camino para llegar a Dios. El P. Moisés formado por el p. Félix de Jesús Rougier, aprendió de él la jaculatoria «Con María todo, sin Ella nada», que sintetiza el vivir cada día en unión con María (además desde la Espiritualidad de la Cruz, vivió su sacerdocio en unión con María, pues por ella pasa todo lo que agrada a Dios, es en quien en Verbo encarna y quien lo ofrece al Padre); a su vez trasmite esta jaculatoria a sus hijas, las MCMI, además la deja como patrona de la congregación en su advocación de Inmaculada Concepción, resaltando sus virtudes de pureza y pequeñez, desde donde contempla a María.
«Qué incomparablemente hermoso es ser tan pequeñitos por eso cantaremos siempre con nuestra Madre Inmaculada el Cántico de la gratitud» (Diario Espiritual, noviembre 1935).
3. Actualidad de su carisma
La espiritualidad del P. Moisés sigue siendo vigente para el mundo de hoy, necesitado de la buena noticia de ser hijos amados de Dios en la propia pequeñez, donde se dignifique a los hijos de Dios en lo material, moral y espiritual; haciendo de esta espiritualidad una fuente fecunda de caridad, bondad y fraternidad en la construcción del Reino de Dios.
En un momento el p. Moisés se sintió continuador de la obra de Sta. Teresita del Niño Jesús, al compartir el ideal evangélico de la Infancia Espiritual, así hoy cada uno de nosotros nos podemos sentir llamados a continuar de la obra que Dios ha realizado en el P. Moisés, y que se prolonga en nuestras vidas dando abundantes frutos personales, pero también en favor de la sociedad; su obra no se cierra únicamente a las MCMI, sino que es para la Iglesia, por lo que sacerdotes, laicos, ancianos, niños, adultos, jóvenes, son invitados a vivir su espiritualidad, esto se puede descubrir en los diferentes apostolados y en quienes han tenido la oportunidad de contactar con la herencia espiritual del p. Moisés.
Concretamente, el movimiento “Apóstoles de la Bondad”, que está dedicado para laicos que se han sentido llamados a profundizar, vivir en la espiritualidad y obra del p. Moisés, siendo la sonrisa bondadosa de Dios Padre, en sus diferentes contextos y estilos de vida como lo es la paternidad, el matrimonio, el ejercer una profesión, el estudio.
Damos gracias a Dios por la vida del Venerable P. Moisés Lira Serafín, y por qué la obra que comenzó en él, la ha llevado adelante y la consumará en Jesús (Flp 1,6).
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